Reno, NV — Ante los cambios en las recomendaciones de vacunación y la desinformación que circula en redes sociales, muchos padres se sienten confundidos sobre cómo proteger la salud de sus hijos. Pediatras en Nevada advierten que, aunque algunas decisiones ahora se toman de forma conjunta entre familias y médicos, la evidencia científica que respalda las vacunas infantiles se mantiene firme.
El doctor José Cucalón Calderón, pediatra de Renown, explicó que en su consulta diaria se ha incrementado el número de conversaciones con padres que dudan sobre vacunar. “En este momento, estamos teniendo conversaciones mucho más frecuentes en el día a día acerca de si vacunar es la decisión correcta con los papás”, señaló.
En Estados Unidos, las vacunas infantiles han sido fundamentales para reducir enfermedades graves como el sarampión, la hepatitis B y la influenza. Sin embargo, los especialistas reconocen que los cambios en recomendaciones y la difusión de mensajes engañosos han generado incertidumbre. “La ciencia no ha cambiado, lo que cambió fue las recomendaciones de vacunación por parte de los Estados Unidos. Entonces a los papás que me están escuchando ahorita hay vacunas que nosotros las recomendamos con motivos específicos de protección”, aclaró el doctor Cucalón.
Aunque algunas vacunas pasaron a considerar decisiones compartidas entre padres y pediatras, los médicos subrayan que estas siguen estando disponibles y que su objetivo continúa siendo la prevención de enfermedades potencialmente mortales. La preocupación principal, advierten, es la influencia de información sin respaldo médico. “En qué momento estamos teniendo mucha información falsa por gente que no tiene credenciales como para poder dar recomendaciones en salud que solamente por conseguir seguidores solamente por hacerse virales”, advirtió el pediatra.
Expertos también señalan que el éxito de las vacunas ha hecho que muchas enfermedades sean invisibles para nuevas generaciones, lo que reduce la percepción del riesgo. “A veces las vacunas son víctimas de su propio éxito. Yo estoy teniendo que aprender acerca del sarampión porque yo no he visto el sarampión y no he visto el sarampión gracias a las vacunas”, explicó el doctor Cucalón.
Las consecuencias de no vacunarse pueden ser graves. Permitir que un niño curse una enfermedad prevenible puede derivar en complicaciones severas como daño hepático, convulsiones, dificultad respiratoria o ingresos a cuidados intensivos, incluso en menores sin condiciones médicas previas. “Al ver la proporción de niños vacunados, en comparación con los niños que no reciben vacunas que acaban en estas situaciones, realmente el número es impactante”, afirmó el especialista.
Según el doctor Cucalón, solo durante el invierno pasado más de 250 niños murieron por influenza en Estados Unidos. “La mitad de niños esos tenían condiciones médicas que les incrementaban el riesgo de tener enfermedad más severa por influenza, pero la otra mitad no lo tenía, eran niños perfectamente saludables y el 90 por ciento de estos niños no estaban vacunados”, detalló.
Los pediatras advierten que el aumento de información falsa y recomendaciones sin respaldo médico ha contribuido a la disminución de las tasas de vacunación, favoreciendo la reaparición de enfermedades que estaban bajo control. Por ello, insisten en que la mejor herramienta contra la desinformación es la consulta directa con profesionales de la salud.
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