RENO, NV.- La nueva ronda de aranceles impuesta por el presidente Donald Trump amenaza con impactar directamente el bolsillo de los consumidores estadounidenses. La medida, que grava las importaciones provenientes de casi todos los socios comerciales de Estados Unidos, afectará productos cotidianos, desde alimentos hasta artículos tecnológicos y médicos.
Si bien los aranceles buscan proteger la producción nacional, los expertos advierten que la medida podría traducirse en una ola de aumentos de precios generalizados, en especial para productos de consumo diario.
Entre los artículos afectados se encuentran:
- Mariscos: EE.UU. importa gran parte de su consumo, por lo que los aranceles podrían aumentar considerablemente su precio.
- Frutas y café: productos agrícolas clave en la dieta estadounidense y dependientes de la importación.
- Huevos, tomates, grasa de cerdo, aceite de palma: alimentos básicos también expuestos a los nuevos impuestos.
- Teléfonos inteligentes, computadoras, electrónicos: podrían encarecerse debido a la dependencia de componentes importados, en especial semiconductores de Taiwán.
- Vehículos y piezas de automóviles: los costos de fabricación podrían subir al verse afectadas piezas que cruzan varias fronteras.
- Muebles, utensilios de cocina, artículos de acero y aluminio: aranceles en materias primas como el acero podrían impactar en productos como bates de béisbol, cuchillos o sartenes.
- Medicamentos, vacunas, productos farmacéuticos: también se verían alcanzados, afectando directamente al sector salud.
- Otros bienes: cigarrillos, arroz, calzado, aceites esenciales, derivados de soja, almendras, materiales de construcción y carne de ave.
El profesor Gustavo Flores-Macías, de la Universidad de Cornell, advirtió que los hogares de menores ingresos serán los más afectados, ya que “gastan una mayor proporción de sus ingresos en bienes esenciales —ya sean alimentos u otros productos básicos como jabón o pasta de dientes—”. Incluso aumentos modestos en los precios tendrán un impacto desproporcionado sobre estos hogares.
Además, si los aranceles continúan afectando a toda la economía, los empleos de estas familias también están en riesgo, pues suelen estar vinculados a sectores que pueden sufrir recortes tempranos en tiempos de crisis económica.
Redireccionar las cadenas de suministro: una solución compleja
Producir estos bienes a nivel nacional no es una solución inmediata. Expertos como el economista Michael Stillwagon señalan que, incluso si se intenta sustituir la producción externa, algunos productos como el café o el plátano simplemente no pueden cultivarse en la misma escala dentro del país. Para aquellos productos que sí puedan fabricarse localmente, es probable que los costos sigan siendo elevados a corto y mediano plazo.
¿Qué puede hacer el consumidor?
Especialistas recomiendan adoptar algunas estrategias para mitigar los efectos de la subida de precios:
- Buscar productos de segunda mano o reacondicionados, especialmente en tecnología.
- Comparar marcas reconocidas con marcas blancas o genéricas, que pueden ofrecer precios más accesibles.
- Optar por soluciones caseras, como cultivar sus propias verduras en casa.
- Aprovechar cupones, descuentos y programas de asistencia alimentaria, si están disponibles, y aplican para ello.
La imposición de estos aranceles es una medida de política económica con efectos de largo alcance. Para muchas familias, el impacto puede sentirse en la próxima compra de supermercado, en la reparación del automóvil o en el acceso a medicamentos. Las autoridades federales no han anunciado medidas específicas de compensación para los consumidores, por lo que el ajuste recaerá directamente sobre los hogares, especialmente los más vulnerables.





