Por Karen Gutiérrez, Noticias
Denver, Colorado | 16 de febrero de 2026
La nueva ley federal, que requiere la instalación de sensores de alcohol en todos los automóviles nuevos, ha superado un intento por eliminar su financiamiento, aunque su implementación sigue retrasada mientras las autoridades y los fabricantes evalúan la viabilidad de la tecnología.
Conocida como Honoring Abbas Family Legacy to Terminate Drunk Driving Act, esta legislación fue incluida en el paquete de infraestructura firmado en 2021. Su finalidad es que los fabricantes de automóviles integren sistemas que puedan “detectar pasivamente” la presencia de alcohol o deterioro en los conductores, impidiendo así que el vehículo arranque si se detecta algún problema.
El objetivo principal es reducir las más de 10,000 muertes relacionadas con el alcohol que se registran anualmente en las carreteras de EE. UU.
Funcionamiento de los Sensores
La ley permite a los reguladores elegir entre distintas tecnologías, entre las que se encuentran:
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Sensores que detectan alcohol en el aire dentro del vehículo.
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Lectores de huella o contacto que miden el nivel de alcohol en sangre.
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Sistemas que analizan los movimientos de los ojos o la cabeza para identificar signos de deterioro.
Todos estos mecanismos deben ser pasivos, lo que significa que no requieren que el conductor realice una prueba activa, como soplar en un alcoholímetro.
Apoyo de Defensores de la Seguridad Vial
Organizaciones dedicadas a la prevención de la conducción bajo los efectos del alcohol consideran esta legislación como un importante avance.
Para estos defensores, cada retraso en la implementación se traduce en más muertes evitables. Sostienen que la tecnología ya existe en distintas formas y que el verdadero desafío es estandarizarla y desplegarla a gran escala.
El Debate sobre el “Interruptor de Apagado”
Parte de la oposición se ha centrado en la preocupación de que estos dispositivos podrían funcionar como un “kill switch”, permitiendo desactivar el vehículo de manera injustificada o facilitando un cierto control gubernamental.
Quienes apoyan la ley rechazan estas afirmaciones y aseguran que:
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No habrá control remoto por parte del gobierno.
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No se compartirán datos personales.
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Los sistemas funcionarán de manera similar a otras tecnologías de seguridad, como las bolsas de aire o los cinturones de seguridad.
Sin embargo, los críticos argumentan que incluso un pequeño porcentaje de errores podría afectar a miles de conductores sobrios a diario.
Postura de la Industria Automotriz
Los fabricantes y asociaciones automotrices han solicitado más tiempo para investigación y pruebas, advirtiendo que aún existen riesgos de falsos positivos.
Argumentan que antes de instaurar un mandato nacional, es necesario demostrar que los sistemas son precisos, confiables y efectivos bajo diversas condiciones climáticas y de manejo.
Qué Falta para la Implementación
La Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA) continúa desarrollando las regulaciones que definirán cómo se aplicará la ley.
Incluso entre los partidarios, se anticipa que la decisión final podría aplazarse hasta 2027, y que los fabricantes tendrían luego dos o tres años adicionales para la instalación de los sistemas.
Incentivos para Acelerar la Tecnología
Un proyecto en el Congreso propone un premio de 45 millones de dólares para quien logre desarrollar y desplegar primero una tecnología lista para el consumidor.
La esperanza es que este incentivo impulse la innovación y acerque al mercado una solución viable.
Un Cambio Potencialmente Histórico
Si se lleva a cabo la implementación, esta medida representaría uno de los cambios más significativos en la seguridad vehicular desde la introducción obligatoria de cinturones de seguridad y bolsas de aire.
Para los defensores, los sensores no eliminarán completamente la conducción bajo los efectos del alcohol, pero podrían salvar miles de vidas al año.
Fuente original: Noticias Colorado
Por Karen Gutierrez
16 Feb, 2026





