
RENO, NV.- Gran Bretaña y la Unión Europea alcanzaron este lunes el restablecimiento más significativo de sus relaciones comerciales y de defensa desde el referéndum del Brexit en 2016. El acuerdo fue anunciado en Bruselas por el primer ministro británico, Keir Starmer, junto a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa.
El pacto llega después de que el nuevo escenario geopolítico impulsado por el presidente estadounidense Donald Trump —marcado por nuevas tarifas comerciales y presiones sobre Europa para reforzar su seguridad— empujara a ambas partes a superar años de tensiones y desencuentros.
“Es una nueva era en nuestra relación”, afirmó Starmer, quien respaldó la permanencia en la Unión Europea durante el referéndum. Von der Leyen subrayó la importancia del momento: “En tiempos de inestabilidad global y cuando nuestro continente enfrenta su mayor amenaza en generaciones, los europeos nos mantenemos unidos”.
Gran Bretaña, segundo mayor inversor en defensa de Europa, volverá a participar en proyectos conjuntos de adquisiciones militares con los países del bloque. El acuerdo también busca eliminar trabas burocráticas para exportadores de alimentos y facilitar el tránsito de ciudadanos británicos hacia territorio europeo.
El gobierno británico destacó que este “reseteo” con su mayor socio comercial reducirá la burocracia para productores agrícolas, bajará el costo de los alimentos, mejorará la seguridad energética y agregará casi 9 mil millones de libras (alrededor de 12.1 mil millones de dólares) a la economía del Reino Unido hacia 2040. Además, los ciudadanos británicos podrán utilizar puertas electrónicas rápidas (e-gates) en aeropuertos de la UE.
Uno de los aspectos más polémicos del acuerdo es el nuevo pacto pesquero. Las embarcaciones británicas y europeas tendrán acceso recíproco a sus aguas durante los próximos 12 años. A cambio, el Reino Unido aceptó una reducción permanente de la documentación requerida y de los controles fronterizos, lo cual había afectado a pequeños productores alimentarios.
Esta concesión ha sido fuertemente criticada por el líder euroescéptico Nigel Farage y por el Partido Conservador británico, ahora en la oposición. “Este acuerdo entrega una de nuestras principales cartas para futuras negociaciones”, señalaron críticos.
El acuerdo también incluye una base para un futuro esquema limitado de movilidad juvenil, cuyos detalles aún se están negociando, y conversaciones sobre la posible reincorporación del Reino Unido al programa de intercambio estudiantil Erasmus+.
Aunque no representa una reincorporación al mercado único europeo, Starmer ha optado por mejorar el acceso en áreas específicas, una estrategia que suele ser rechazada por Bruselas como un intento de “elegir solo lo conveniente”.
No obstante, expertos consideran que aceptar cierto nivel de supervisión de la UE en estándares alimentarios, a cambio de beneficios económicos tangibles, es una jugada política pragmática.
El acuerdo marca un importante giro tras años de relaciones fracturadas, una crisis política interna que llevó a cinco primeros ministros al poder en menos de una década y el persistente impacto económico del Brexit, que ha afectado el centro financiero de Londres y reducido sus ingresos fiscales.
A pesar de las señales de reconciliación, la economía británica seguirá viéndose distinta a como era antes de salir del bloque. Los sondeos actuales muestran que una mayoría de británicos lamenta haber votado por el Brexit, aunque pocos apoyan volver a unirse a la UE.





