
RENO, NV.- Cada 1 de mayo, en ciudades alrededor del mundo, miles de personas se congregan en marchas, manifestaciones y actos públicos en defensa de los derechos laborales. Pero más allá de banderas, pancartas y discursos, esta fecha conmemora un episodio clave en la historia del movimiento obrero moderno: la revuelta de Haymarket, en Chicago, en 1886.
Históricamente, el 1 de mayo fue una festividad ligada a los cambios de estación. Culturas europeas, especialmente en regiones de tradición gaélica, celebraban el inicio del verano con rituales como Beltane, danzas, flores y actividades comunitarias. Sin embargo, el verdadero giro hacia el significado que hoy conocemos ocurrió a finales del siglo XIX, cuando el 1 de mayo se transformó en un símbolo de resistencia y exigencia laboral.
¿Qué pasó en Chicago?
El 1 de mayo de 1886, trabajadores de todo Estados Unidos iniciaron una huelga general en demanda de una jornada laboral de ocho horas. Chicago fue uno de los focos más importantes de estas protestas. El 4 de mayo, durante una manifestación pacífica en la plaza Haymarket, una bomba estalló entre los manifestantes y la policía. La explosión mató a un agente e hirió a decenas de personas. En la confusión que siguió, la policía abrió fuego contra la multitud, matando a varios.
Aunque nunca se identificó al responsable del atentado, ocho activistas anarquistas fueron acusados y juzgados. Cuatro de ellos fueron ejecutados, convirtiéndose en los llamados “Mártires de Chicago”. Su muerte tuvo un profundo impacto internacional, convirtiéndolos en símbolos de la lucha obrera.
En 1889, la Segunda Internacional —una organización socialista— declaró oficialmente el 1 de mayo como el Día Internacional de los Trabajadores, en honor a los mártires de Haymarket y como una forma de promover la solidaridad obrera a nivel mundial.
Desde entonces, el 1 de mayo se ha mantenido como una jornada de protesta, reflexión y demanda por condiciones laborales justas, en especial en países de Europa, América Latina, Asia y África. Es día feriado oficial en más de 80 naciones.
¿Y por qué no en Estados Unidos?
Curiosamente, el país donde ocurrió la revuelta de Haymarket no celebra oficialmente el Día del Trabajo el 1 de mayo. En su lugar, Estados Unidos estableció el Labor Day el primer lunes de septiembre. Esta decisión, adoptada en 1894, buscaba desligar la conmemoración del movimiento socialista y anarquista que promovía el 1 de mayo.
Aun así, muchos sindicatos y grupos activistas en EE. UU. siguen conmemorando el Primero de Mayo con marchas y protestas. Algunas, como las ocurridas en Seattle y otras ciudades, han incluido conciertos, actividades culturales y, en algunos casos, enfrentamientos con autoridades.
¿Por qué siguen las protestas hoy?
La desigualdad salarial, la precariedad laboral, la automatización, el trabajo informal y la falta de representación sindical continúan alimentando las manifestaciones del Primero de Mayo. En muchos lugares, es una oportunidad para visibilizar las luchas de trabajadores migrantes, mujeres, personas racializadas y quienes enfrentan condiciones laborales injustas.
Aunque las formas han cambiado —y en algunas ciudades incluso se combinan conciertos, desfiles y actos festivos—, el espíritu de protesta y reivindicación persiste.





