
RENO, NV.- La Iglesia católica se encuentra ante uno de sus momentos más solemnes y trascendentales: la elección de un nuevo Papa tras la muerte de Francisco, el primer pontífice latinoamericano y jesuita de la historia. En un ambiente marcado por el luto y la expectación, el Colegio Cardenalicio se ha reunido en la Capilla Sixtina para celebrar el cónclave, un proceso que podría definir el rumbo del Vaticano en los próximos años.
El cónclave, que reúne a todos los cardenales menores de 80 años, se desarrolla bajo un estricto secreto. Antes de comenzar la votación, los cardenales escuchan dos sermones sobre el estado de la Iglesia y el perfil que debería tener el nuevo líder espiritual de más de mil millones de católicos en el mundo.
La Capilla Sixtina se sella hasta que se elija un nuevo Papa. En cada ronda, los cardenales escriben el nombre de su elegido en una papeleta que colocan en un cáliz sobre el altar. Se requieren dos tercios de los votos para alcanzar el pontificado, y pueden celebrarse hasta cuatro votaciones diarias. Las papeletas son quemadas y el humo que emerge desde la chimenea comunica el resultado al mundo: negro si no hay decisión, blanco si hay nuevo Papa.
¿Quiénes son los “papables”?
Aunque oficialmente cualquier varón católico bautizado podría ser elegido Papa, todos los pontífices desde 1379 han salido del Colegio Cardenalicio. Entre los candidatos más mencionados destacan nueve figuras de distintas partes del mundo, con trayectorias diversas que representan distintas visiones sobre el futuro de la Iglesia. Y son los siguientes:
Pietro Parolin (Italia, 70 años)
Secretario de Estado del Vaticano desde 2013, se le reconoce por su experiencia diplomática y un enfoque moderado. Ha sido clave en negociaciones internacionales y prioriza la construcción de puentes ante conflictos.
Luis Antonio Tagle (Filipinas, 67 años)
Carismático y con fuerte presencia en Asia y América Latina, Tagle representa la continuidad del ala progresista impulsada por Francisco. Ha abogado por un lenguaje más inclusivo y fue presidente de Caritas Internationalis.
Matteo Zuppi (Italia, 69 años)
Ligado a la Comunidad de Sant’Egidio, promueve la justicia social y el diálogo interreligioso. Fue arzobispo de Bolonia y destaca por su cercanía con las reformas de Francisco.
Peter Erdő (Hungría, 72 años)
Figura conservadora, fue primado de Hungría y presidente de los obispos europeos. Se opone al matrimonio homosexual y ha criticado la acogida de refugiados en Europa.
Peter Turkson (Ghana, 76 años)
Primer cardenal ghanés, destaca por su enfoque en justicia social. Tras Francisco, se ha hablado de la posibilidad de un Papa africano debido al crecimiento del catolicismo en ese continente.
Willem Eijk (Países Bajos, 71 años)
Arzobispo de Utrecht, con formación médica y doctoral en bioética, es uno de los más conservadores. Ha criticado abiertamente las reformas liberales del pontificado anterior.
Raymond Leo Burke (EE.UU., 76 años)
Ultraconservador y crítico frecuente de Francisco, es una figura polarizante. Se opone a las reformas LGBTQ+ y al acceso a la comunión de políticos que apoyan el aborto.
Carlos Aguiar Retes (México, 75 años)
Arzobispo Primado de México y cercano a Francisco. Aunque presentó su renuncia al cumplir 75 años, el Papa la rechazó, extendiendo su mandato. Es una figura de consenso en América Latina.
Christoph Schönborn (Austria, 80 años)
Aunque por edad no podría votar, su influencia doctrinal sigue vigente. Fue clave en la redacción del Catecismo y ha abogado por una Iglesia más global, señalando que Europa ya no es su centro principal.
Una elección no está garantizada
Aunque los medios identifican a los “papables”, el resultado de un cónclave rara vez se ajusta a los pronósticos. La antigua frase romana “Chi entra papa in conclave, esce cardinale” recuerda que entrar como favorito no garantiza el papado. Como lo demuestra la elección de Francisco en 2013, la combinación de factores teológicos, diplomáticos y pastorales puede inclinar la balanza hacia un perfil inesperado. Lo que está claro es que el nuevo Papa marcará el curso de la Iglesia en un mundo en transformación.





