
RENO, NV.- Tres niños ciudadanos estadounidenses fueron deportados junto con sus madres a Honduras la semana pasada, incluyendo un menor de 4 años que recibía tratamiento por cáncer metastásico, según informaron la Unión Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU) y el Proyecto Nacional de Inmigración (NIP). Las organizaciones señalaron que los casos subrayan una creciente preocupación sobre el debido proceso en medio de la ofensiva migratoria impulsada por la administración del presidente Donald Trump.
De acuerdo con los informes, una madre fue deportada junto a su hijo de 2 años, mientras otra mujer fue enviada a Honduras junto a sus dos hijos, de 4 y 7 años, respectivamente. Ambas fueron detenidas en casos similares, mientras asistían a reuniones rutinarias bajo el Programa de Comparecencia bajo Supervisión Intensiva (ISAP).
Según registros judiciales y declaraciones de los abogados de las familias, los procedimientos de deportación se llevaron a cabo de forma apresurada, sin que las madres tuvieran acceso efectivo a sus representantes legales.
“Presenciamos en tiempo real una erosión del debido proceso”, denunció Gracie Willis, abogada y coordinadora de respuesta a redadas del Proyecto Nacional de Inmigración.
El caso más alarmante involucra a una niña de 2 años ciudadana estadounidense, quien fue detenida junto a su madre y su hermana de 11 años mientras asistía a una cita de rutina. Pese a que un juez había fijado una audiencia para el 16 de mayo y recordado que “es ilegal e inconstitucional deportar a un ciudadano estadounidense”, la menor fue deportada antes de la fecha establecida.
Willis afirmó que su clienta, embarazada, nunca expresó el deseo de llevarse a su hija a Honduras, refutando así los argumentos del gobierno que se basaban en una nota manuscrita supuestamente firmada por la madre.
Autoridades defienden la acción
El zar fronterizo de la Casa Blanca, Tom Homan, y el secretario de Estado, Marco Rubio, defendieron las deportaciones en entrevistas recientes. Rubio declaró que los padres tienen derecho a decidir si desean que sus hijos se queden o los acompañen en la deportación.
“Puede llevarse a su hijo, sea ciudadano o no, porque es su hijo”, sostuvo Rubio en una entrevista difundida el domingo.
Sin embargo, los abogados de las familias indicaron que no se ofrecieron opciones claras a las madres y que ambas querían que sus hijos permanecieran en Estados Unidos, donde tienen familiares y donde uno de los menores recibía atención médica especializada.
La ACLU y el Proyecto Nacional de Inmigración subrayaron que estas deportaciones reflejan fallos sistémicos que afectan a ciudadanos estadounidenses menores de edad. Señalaron que se trata de un patrón preocupante en las políticas de inmigración recientes.





