
RENO, NV.- El presidente Donald Trump anunció esta tarde un nuevo arancel del 25% para los automóviles que no sean fabricados en Estados Unidos, una medida que podría tener un impacto significativo en la industria automotriz y en los precios para los consumidores.
“Comenzamos con una base del 2,5%, que es donde estábamos, y subimos al 25%”, declaró Trump este miércoles antes de firmar el decreto en la Oficina Oval. El mandatario aclaró que estos aranceles se sumarán a cualquier otro existente y sugirió que incluso los autos con piezas fabricadas en Estados Unidos, pero ensamblados en el extranjero, podrían estar sujetos al gravamen.
El anuncio generó dudas sobre si la nueva tarifa aplicará únicamente a los automóviles ensamblados fuera del país o si también incluirá piezas de vehículos fabricadas en el extranjero. Actualmente, ningún automóvil es completamente estadounidense, ya que muchos dependen de piezas provenientes de México y Canadá.
Si los aranceles se extienden a los componentes automotrices, los costos de producción de vehículos en Estados Unidos podrían aumentar entre 3.500 y 12.000 dólares por unidad, según un análisis del grupo Anderson Economic Group, con sede en Michigan.
La industria automotriz norteamericana está fuertemente interconectada, con una parte significativa de su producción proveniente de México y Canadá. En 2024, México fabricó 4 millones de vehículos, de los cuales 2,5 millones (61%) se exportaron a Estados Unidos. Canadá produjo 1,3 millones de unidades, de las cuales 1,1 millones (86%) fueron destinadas al mercado estadounidense, según datos de S&P Global Mobility.
El aumento de los aranceles podría afectar tanto a fabricantes como a consumidores. Modelos populares ensamblados en México, como el Chevrolet Blazer o el Honda HR-V, podrían volverse inasequibles o incluso desaparecer del mercado si los fabricantes optan por no trasladar su producción a Estados Unidos.
Además, si los aranceles encarecen los autos extranjeros, los fabricantes podrían verse obligados a reducir su producción en Norteamérica. Según estimaciones de Cox Automotive, hasta el 30% de la producción automotriz de la región (aproximadamente 20.000 vehículos al día) podría detenerse.
Trump aseguró que ha estado en contacto con los tres grandes fabricantes de automóviles en Estados Unidos: Ford, General Motors y Stellantis. “Si tienen fábricas aquí, están encantados. Si no tienen fábricas aquí, tendrán que ponerse en marcha y construirlas”, declaró el mandatario.
Sin embargo, la industria automotriz ha advertido que la medida podría generar consecuencias no des





