RENO, NV – En medio de una guerra comercial que hoy golpea los bolsillos de los consumidores, surgen preguntas críticas sobre quién más podría estar influyendo en los precios que pagan las familias en Estados Unidos. Mientras los aranceles dominan la conversación política, un debate paralelo se intensifica en los tribunales federales: el modelo de negocios de Amazon está bajo la lupa.
Según expertos en competencia, el gigante del comercio electrónico no solo domina el mercado, sino que influye en los precios finales de manera coercitiva. Álvaro Bedoya, excomisionado de la Comisión Federal de Comercio (FTC) y especialista en protección al consumidor, sostiene que la dependencia de los pequeños vendedores hacia la plataforma es casi absoluta, pero tiene un costo devastador.
“Es casi imposible vender ese producto sin tener alguna presencia en el sitio web de Amazon, pero ¿qué ocurre? Amazon obliga a esos pequeños vendedores a darles hasta 50 centavos por cada dólar”, explicó Bedoya durante una entrevista reciente.
El control del “Buy Box” y el fin de los precios bajos
La investigación de la FTC alega que Amazon utiliza mecanismos de control en tiempo real para evitar que la competencia beneficie al usuario. La plataforma monitorea lo que sus vendedores cobran en otros sitios web y, si detecta un precio menor fuera de su dominio, penaliza al comerciante eliminándolo de la posición preferencial conocida como el “Buy Box”.
Esta táctica, según Bedoya, elimina cualquier incentivo para que los vendedores ofrezcan descuentos en otras plataformas. “Y nosotros los consumidores somos los que sufrimos, porque no nos llega ningún precio más bajo”, sentenció el excomisionado.
El laberinto de Prime y el acuerdo de 2.5 billones
La batalla legal se extiende más allá de los precios. La FTC también demandó a la empresa por su programa Prime, que cuenta con más de 200 millones de suscriptores. La acusación principal se centró en la creación de un sistema deliberadamente confuso para retener a los usuarios sin su consentimiento explícito.
Aunque la demanda parecía avanzar con fuerza, Amazon recientemente frenó el proceso mediante un acuerdo de 2.5 billones de dólares con el gobierno federal. Bedoya describe el proceso de cancelación original como un diseño engañoso destinado a frustrar al cliente:
“Amazon construyó un sistema tan complicado que al tocar el botón de ‘cancelar Prime’, eso no te sacaba del programa; te metía a una serie de páginas con casi 11, 12, 13 distintas opciones que uno tenía que seleccionar para lograr sacarse del programa”.
Este panorama legal ocurre en un momento de presión económica sin precedentes para las pequeñas empresas y los ciudadanos estadounidenses, quienes ahora ven cómo las prácticas corporativas y las tensiones comerciales convergen para impactar su costo de vida.





