LAS VEGAS, NV.- En un giro inesperado dentro de la industria cafetera, varias cafeterías en Canadá y México han comenzado a cambiar el nombre del tradicional “Café Americano” en sus menús, renombrándolo como “Café Mexicano” o “Café Canadiense”. Esta iniciativa surge en respuesta a las políticas arancelarias impuestas por el presidente estadounidense Donald Trump, que han generado tensiones comerciales y una ola de solidaridad internacional hacia México.
La tendencia tomó fuerza cuando una pequeña cafetería en Columbia Británica, Kicking Horse Coffee, anunció en redes sociales su intención de llamar “Café Canadiense” al tradicional “Americano”. “Durante 16 años, Kicking Horse Coffee ha estado llamando silenciosamente a los Americanos ‘Canadienses’. Hoy, oficialmente lo estamos haciendo y pedimos a las cafeterías de todo el país que hagan el cambio. Únete a nosotros. Llámalos Canadienses”, se leía en su publicación de Instagram, que posteriormente fue eliminada.
El movimiento se expandió rápidamente, alcanzando también a México, donde muchas cafeterías decidieron unirse a la iniciativa rebautizando el “Café Americano” como “Café Mexicano”. Entre las opciones propuestas por usuarios de redes sociales también figuraron nombres como “Café de Olla” o “Café Azteca”.
Cabe destacar que el “Café Americano” no hace referencia a Estados Unidos como país, sino a América como continente. Su origen se remonta a la Segunda Guerra Mundial, cuando soldados estadounidenses en Italia diluyeron el expreso con agua caliente para hacerlo más bebible según su gusto. La ironía del cambio de nombre radica en que EE.UU. no es un productor significativo de café, lo que refuerza el argumento de que este tipo de bebida podría llamarse de otra manera sin mayor problema.
Orgullo nacional en tiempos de tensión
El propietario del Cafe Belém en Toronto, William Oliveira, aseguró que la decisión fue bien recibida por sus clientes. “Mucha gente estaba muy entusiasmada, defendiendo ser canadiense en este momento”, comentó. Por su parte, Elizabeth Watson, dueña del Café Palisades en Columbia Británica, destacó el impacto de las políticas de Trump en la identidad nacional canadiense: “Hay aspectos de lo que Trump está haciendo que han hecho un servicio a Canadá para traer unidad”.
Si bien las redes sociales han tenido reacciones mixtas, con algunos celebrando la iniciativa como una forma pacífica de resistencia y otros considerándola una acción meramente simbólica, el cambio de nombre ha generado una conversación sobre identidad y soberanía.
El cambio de nombre del “Café Americano” puede parecer una acción menor, pero refleja un fenómeno más profundo: la capacidad de una nación de reforzar su identidad en tiempos de adversidad. Pequeñas iniciativas como esta pueden convertirse en símbolos de resistencia y unidad, recordando que, incluso ante la presión de una potencia como Estados Unidos, el orgullo y la fortaleza de un pueblo pueden manifestarse de formas inesperadas. Lo que comenzó como una broma comercial ha evolucionado en una declaración política y cultural, demostrando que los gestos simbólicos también pueden ser herramientas de resistencia y afirmación nacional.





