LAS VEGAS, NV.- La reciente decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de suspender temporalmente los aranceles del 25% impuestos a las importaciones de México y Canadá ha generado distintas reacciones en la región. Mientras México consideró la medida como un alivio momentáneo, Canadá ha optado por mantener una postura más firme y cautelosa, dejando en claro que no eliminará sus aranceles de represalia hasta que la Administración estadounidense levante por completo los gravámenes sobre los productos canadienses.
El miércoles, el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, sostuvió una conversación con Trump, pero no lograron llegar a un acuerdo respecto a los aranceles. Trudeau reiteró que su gobierno no retrocederá en su política comercial hasta que Estados Unidos elimine de manera definitiva los aranceles impuestos sobre los productos canadienses. “No suspenderemos nuestros aranceles de represalia solo porque los estadounidenses hicieron un cambio ayer”, declaró el mandatario en una rueda de prensa.
A diferencia de México, que aseguró que la suspensión de los aranceles aliviaba las tensiones comerciales, Trudeau dejó en claro que esta medida no era suficiente para considerar un cambio en la postura de su gobierno. Actualmente, el 38% de los bienes importados desde Canadá están protegidos por el T-MEC, mientras que el 62% restante continúa sujeto a los aranceles del 25% impuestos por Washington o a los gravámenes del 10% aplicados a los productos energéticos, incluidos el petróleo, el gas natural y la electricidad.
Impacto en la economía canadiense y medidas de represalia
La decisión de Trudeau de mantener los aranceles recíprocos refleja la determinación de Canadá de proteger su economía ante las presiones comerciales de Estados Unidos. En este contexto, el primer ministro de Ontario, Doug Ford, anunció que la provincia implementará un arancel del 25% sobre la electricidad que exporta a más de 1,5 millones de hogares y empresas en Nueva York, Michigan y Minnesota a partir del lunes. Esta medida forma parte de la respuesta canadiense a las políticas arancelarias de Trump y busca mitigar los efectos negativos en la economía nacional.
El conflicto comercial entre ambas naciones se ha intensificado en los últimos días tras la decisión de Trump de imponer aranceles a las importaciones de México y Canadá. La suspensión de estos aranceles, anunciada el miércoles, fue vista por algunos analistas como un intento de desescalar las tensiones comerciales, pero para Trudeau, la medida no es suficiente. “Canadá mantiene su firme compromiso con la reciprocidad en las relaciones comerciales. No podemos aceptar una situación en la que nuestros productos sean gravados mientras se nos pide que eliminemos nuestras medidas de respuesta”, afirmó el primer ministro.
Un futuro comercial incierto
El panorama sigue siendo incierto para las relaciones comerciales entre Estados Unidos y Canadá. A pesar de los esfuerzos diplomáticos, la postura de Trudeau sugiere que el país está preparado para una confrontación comercial prolongada si Washington no flexibiliza su posición. Los funcionarios de la Casa Blanca han asegurado que Canadá está incluido en la nueva pausa a los aranceles, pero el gobierno canadiense aún no ha anunciado si eliminará sus medidas de represalia.
Según expertos en comercio internacional, el impacto de estos aranceles podría ser significativo para sectores clave como el automotriz y el energético. La incertidumbre en torno a la política comercial de Trump ha generado preocupación en las empresas canadienses, que temen mayores obstáculos para exportar sus productos a su principal socio comercial.
Trudeau ha insistido en que su gobierno continuará trabajando para minimizar los efectos negativos de estas disputas en la economía canadiense. “Los canadienses deben seguir apoyando sus productos locales y respaldándose mutuamente. Mientras estos aranceles sigan vigentes, trabajaremos para mitigar su impacto”, afirmó. Canadá ha optado por una estrategia más cautelosa y firme. La postura de Trudeau deja claro que la eliminación total de los aranceles por parte de Estados Unidos es una condición indispensable para cualquier reducción en las medidas canadienses.





