
Reno, NV – El futuro de más de medio millón de jóvenes conocidos como ‘dreamers’ se ha vuelto aún más sombrío esta semana. En una escalada de su dura política migratoria, el gobierno del presidente Donald Trump, a través del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), ha lanzado un llamado desconcertante: que los beneficiarios del programa DACA opten por “autodeportarse”.
Este mensaje, que genera una profunda incertidumbre entre miles de familias en Nevada y en todo el país, representa el giro más agresivo hasta la fecha en una estrategia que busca restringir los beneficios y la seguridad que el programa ha ofrecido desde 2012.
Un llamado a la “autodeportación”
La nueva y polémica directriz se dio a conocer en un comunicado enviado a la emisora National Public Radio (NPR). En él, la asistente de prensa del DHS, Tricia McLaughlin, argumentó que los beneficiarios de DACA “no están automáticamente protegidos contra la deportación”, ya que el programa “no otorga ningún tipo de estatus legal en Estados Unidos”.
Con esta premisa, la administración extiende una invitación sin precedentes. “Alentamos a todas las personas que se encuentran aquí ilegalmente a aprovechar esta oferta y reservarse la oportunidad de regresar a Estados Unidos de manera legal”, declaró McLaughlin, instando a los ‘dreamers’ a “autodeportarse” para luego intentar “volver al país por la vía legal”.
Esta postura contradice el propósito original de DACA, creado bajo la administración Obama precisamente para proteger de la deportación a quienes llegaron a Estados Unidos de forma irregular siendo niños. Aunque no es un camino a la ciudadanía, el programa ofrece una protección temporal y un permiso de trabajo renovable cada dos años.
El desmantelamiento progresivo de los beneficios
Este llamado a la deportación voluntaria no es un hecho aislado. Durante los primeros seis meses de su segundo mandato, la administración Trump ha tomado medidas concretas para erosionar las bases del programa.
En junio, el Departamento de Salud y Servicios Humanos anunció la exclusión de los beneficiarios de DACA del mercado federal de seguros médicos. De manera similar, el Departamento de Educación busca marginarlos de las ayudas financieras universitarias.
A estas medidas administrativas se suma una realidad más dura en las calles: los arrestos y detenciones de ‘dreamers’ en operativos de ICE se han vuelto más frecuentes. El guion documenta el caso de un beneficiario de DACA arrestado por una licencia vencida y enviado al polémico centro de detención de los Everglades. Otro caso relata la historia de un ‘dreamer’ que fue deportado a México y solo pudo regresar tras una batalla legal de dos semanas librada por su abogada.
Una postura contradictoria y un futuro incierto
La estrategia actual del gobierno de Trump sobre DACA está marcada por la contradicción. Durante su primer mandato, intentó eliminar el programa por completo, pero la Corte Suprema bloqueó la medida en 2020, calificándola de “arbitraria y caprichosa”. Tras ganar las elecciones para su segundo mandato, Trump llegó a declarar que quería que los ‘dreamers’ se quedaran.
Sin embargo, las acciones de su gobierno cuentan una historia diferente. El llamado a la “autodeportación” y el recorte de beneficios han sumido en la angustia a más de medio millón de jóvenes que han construido sus vidas en Estados Unidos, dejando su futuro pendiendo de un hilo.





