
LAS VEGAS, NV. – Estados Unidos y China anunciaron el lunes un acuerdo que marca una pausa significativa en su guerra comercial. Ambas potencias acordaron reducir sus aranceles más agresivos durante un período inicial de 90 días, en un movimiento que sorprendió a los mercados globales y fue recibido como una señal de distensión económica.
La medida fue resultado de intensas negociaciones celebradas durante el fin de semana en Ginebra, Suiza, donde representantes de ambas naciones coincidieron en que se había logrado un “progreso sustancial”. En una declaración conjunta, indicaron su intención de construir una relación económica “sostenible, de largo plazo y mutuamente beneficiosa”.
El acuerdo estipula que Estados Unidos reducirá sus aranceles generales sobre productos chinos del 145 % al 30 %, mientras que China hará lo propio con las importaciones estadounidenses, bajando del 125 % al 10 %. Esta reducción se aplicará a partir del 14 de mayo.
Sin embargo, los aranceles del 20 % impuestos por Donald Trump sobre productos chinos vinculados al fentanilo permanecerán vigentes, lo que refleja la sensibilidad del tema en el contexto de la crisis de opioides en EE.UU.
La guerra comercial ya estaba dejando huellas en ambas economías. En Estados Unidos, el Producto Interno Bruto (PIB) sufrió su primera contracción trimestral desde principios del año, afectado por la anticipación de los importadores ante los altos aranceles. Por su parte, las exportaciones chinas a EE.UU. cayeron de forma drástica en abril, lo que afectó directamente a su industria manufacturera. Según reportes, la actividad fabril del país asiático se contrajo a su ritmo más rápido en 16 meses, presionando aún más a Beijing para implementar estímulos económicos.
Dan Ives, director gerente de Wedbush Securities en Nueva York, describió el acuerdo como el “mejor escenario posible” luego de las negociaciones en Ginebra. “Esto es claramente solo el comienzo de unas negociaciones más amplias y exhaustivas”, aseguró.
Uno de los avances más importantes del acuerdo es el establecimiento de un mecanismo formal para continuar las discusiones comerciales. Estará encabezado por He Lifeng (viceprimer ministro de China), Scott Bessent (secretario del Tesoro de EE.UU.) y Jamieson Greer (representante comercial estadounidense).
Estas reuniones podrían celebrarse en China, en Estados Unidos o en un tercer país, con el fin de mantener abiertas las líneas de comunicación.
En una rueda de prensa en Ginebra, Bessent declaró:
“El consenso de ambas delegaciones es que ninguna de las partes quiere la desvinculación, y lo ocurrido con estos aranceles tan elevados… equivalía a un embargo. Ninguna de las partes lo desea. Queremos comercio. Queremos un mayor equilibrio comercial.”
Desde China, un portavoz del Ministerio de Comercio calificó el anuncio como “un paso importante para resolver las diferencias mediante el diálogo en igualdad de condiciones”.





