
RENO, NV.- Desde el icónico balcón de la Basílica de San Pedro, el papa León XIV, el primero en la historia con nacionalidad estadounidense y peruana, pronunció su primer mensaje como líder de la Iglesia católica. Ante miles de fieles congregados en la Plaza de San Pedro, el nuevo pontífice delineó una visión clara para su pontificado: una Iglesia que construya puentes y promueva el diálogo.
“Tenemos que buscar juntos ser una iglesia misionera. Una iglesia que construye puentes y diálogo”, expresó León XIV, elevando un llamado a la unidad y al entendimiento entre culturas, credos y comunidades.
Su mensaje se enmarca en un contexto de profundos desafíos para la Iglesia católica, entre ellos la secularización creciente en muchas regiones del mundo, las heridas aún abiertas por los casos de abusos, y la necesidad de mantener la relevancia de la institución en sociedades modernas y diversas. Y en medio de conflictos globales, flujos migratorios, politicas radicales y cambios sociales, el nuevo líder de la Iglesia Católica enfrenta diversos retos, que insiste enfrentará con amor y compasión.
El nuevo papa también insistió en la importancia de la caridad como pilar central del accionar de la Iglesia.
“Mostrar nuestra caridad” y “dialogar con amor” fueron frases clave en su discurso, destacando la importancia de atender al prójimo con compasión y humanidad.
La elección de León XIV, nacido como Robert Prevost en Chicago pero con décadas de servicio pastoral en Perú, ha sido interpretada como una señal clara del rumbo que podría tomar el Vaticano: una Iglesia cada vez más abierta al sur global, marcada por la misión, la inclusión y la renovación espiritual.

El entusiasmo de los fieles en la plaza fue inmediato, con muestras de emoción, banderas de varios países y cantos que reflejan la esperanza puesta en esta nueva etapa.
Esta elección, no solo representa una transición tras el fallecimiento del papa Francisco, sino también un cambio histórico en el perfil del pontífice. Su trayectoria como misionero agustino en América Latina y su papel como prefecto del Dicasterio para los Obispos le otorgan un conocimiento profundo de las realidades eclesiales más allá de Europa, una ventaja crucial en el actual panorama global.






